En 1910, nacía Gerta Pohorylle en el seno de una familia judía de origen polaco afincada en la ciudad alemana de Stuttgart. Pese a su situación económica acomodada, Gerta había formado parte de movimientos socialistas obreros desde muy joven y pronto se vió obligada a huir a París tras la llegada al poder del partido nazi en Alemania. Allí conoció a su pareja, Endré Friedmann, un fotógrafo judío húngaro que introdujo por primera vez a Gerta en la fotografía y con el que inventó, fruto de la necesidad, a uno de los personajes más reconocidos del siglo XX, Robert Capa. Juntos viajaron a España a fotografiar la realidad de la Guerra Civil que en aquellos momentos se libraba. La mala fortuna se cebó con la joven Gerta, que murió en un accidente volviendo a Madrid tras disparar con su cámara Leica en la Batalla de Brunete. Fue entonces cuando nació una referente del fotoperiodismo de Guerra, había nacido Gerda Taro.

¿Qué lleva a una joven de 26 años a enrolarse en la Guerra Civil de un país extranjero? ¿Amor? ¿Ideología? ¿Aventura?… Un halo de misterio y curiosidad ha acompañado siempre a la fotorreportera Gerda Taro y su colega Robert Capa.

Sus prematuras muertes, él en la Guerra de Indochina a los 41 años y ella en la Guerra Civil española a los 26, sus trabajos fotográficos en los que se retrata la cotidianeidad y la parte más humana de los conflictos y la aparición de una serie de negativos propiedad de Capa, perdidos tras la invasión Nazi a Francia y encontrados en la década de los 90, han hecho que sus figuras y sus obras sean cada vez más atractivas.

Fotografía de Gerda Taro a unos milicianos durante la guerra civil española
Fotografía atribuida a Gerda Taro
Prueba de ello, son las frecuentes exposiciones sobre las instantáneas más relevantes que ambos hicieron en la Guerra Civil (y que solía ser firmado como “Capa” o “Capa et Taro”), la última de ellas se ha presentado este mismo año en el Museo Reina Sofía de Madrid y puede ser visitada en la sala 206.09 titulada Frente y Retaguardia: Mujeres en la Guerra Civil 

Se ha atribuido siempre el hecho de que eran pareja, lo que ha dado juego a su fama, pero, ¿hasta qué punto estaban enamorados el uno del otro?, En el libro Sangre y Champán: la Vida y la época de Robert Capa de Alex Kershaw, podemos leer cómo Gerda Taro le confiesa a su amiga Ruth Cerf que “un marido en potencia habría de ser rico, no un fotógrafo que intenta ganarse la vida (como Robert Capa)” además, se narra el flirteo que tuvo nuestra protagonista con Ted Allan, amigo de Capa y quien la acompañaba en el momento de su muerte en la batalla de Brunete.

Sin duda, esta pareja de fotorreporteros de origen judío, han llevado una vida intensa y trepidante, pero tal vez, el hecho de que su propia creación, Robert Capa, haya eclipsado en gran medida a Gerda Taro, ha provocado que en los últimos años la vida de Gerta Pohorylle esté despertando un mayor deseo de ser revelado.

Retrato de Gerda Taro y Robert Capa en Paris
Gerda Taro junto a Endré Friedmann (Robert Capa)

La Chica de la Leica

Esto último puede explicar el éxito de la novela La Chica de la Leica (TusQuests Editores, 2019) de Helena Janeczek, galardonada con el Premio Strega 2018 (homólogo italiano del premio Planeta), donde la autora nos habla de los orígenes de la joven Gerda a través de los recuerdos de sus amistades y las huellas que Taro dejó en cada uno de ellos.

Años después del desfile celebrado en París por la muerte de la celebre fotógrafa, una simple llamada de teléfono basta para que un grupo de amigos cercano recupere su memoria y afloren así los recuerdos de una joven que, a pesar de su breve paso por el mundo, marcó un periodo crucial en sus vidas, en una época golpeada por la crisis, el nazismo y el horror.

Así, con esta novela, Helena Janeczek pretende destacar el trabajo autónomo de Gerda Taro, darle protagonismo y separarla de Robert Capa, pues como afirmó en una entrevista para La Vanguardia, le subleva el hecho de que siempre se asocie a Taro como “la novia de Capa” y quizá sea este hecho diferencial con respecto a otros libros lo que le ha hecho ganar el reconocimiento internacional.

Por último y como curiosidad, cabe destacar la edición en Castellano del libro La Muerte en ciernes, escrito por el propio Robert Capa en 1938 (Death in the making) donde recoge muchas de las fotografías tomadas por ambos en la Guerra Civil española y cuya dedicatoria, como no, es para quien dejó en él la huella más profunda, Gerda Taro.

La Chica de la Leica

Descubre a Gerda Taro, una de las grandes pioneras del fotoperiodismo de la mano de Helena Janeczek en una novela merecedora del Premio Strega 2018.
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