Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Agarrarse a un hecho concreto de las Cruzadas para esclarecer la importancia que tuvieron sería simplificar en exceso la compleja red de sucesos y motivaciones que durante dos siglos fueron protagonistas de la historia medieval. El objetivo de este artículo es el de dar a luz los hechos acaecidos en Maarat el año 1098 y contextualizar su importancia para los años venideros.

Si nos preguntamos cual fue el punto de inflexión en las relaciones entre los Cruzados y los árabes, cabe destacar que es justamente en Maarat donde las fuentes de ambos bandos coinciden. En Las Cruzadas Vistas por los Árabes, de Amin Maalouf, se nos describe el inicio de la Primera Cruzada y es en este mismo relato donde encontramos menciones a las prácticas de canibalismo del ejército cruzado y las repercusiones que tuvieron en Oriente Próximo. En el año 1098 los Cruzados, después de conquistar Antioquía (1098), asediaron la ciudad de Maarat. Está pequeña población trató de defenderse a pesar de carecer de soldados hasta que los Cruzados exigieron la rendición incondicional a cambio de no arrasar la ciudad. La masacre fue brutal y los saqueos indiscriminados, horrorizando incluso a algunos de los propios francos.

La mención del canibalismo practicado por los Cruzados a causa de la feroz hambruna que asolaba a los frany está documentado por Alberto de Aquisgrán en su Historia Hierosolymitanae expeditionis (Historia de las expediciones a Jerusalén):

 “¡A los nuestros no les repugnaba comerse no sólo a los turcos y a los sarracenos que habían matado, sino tampoco a los perros!”

Y Raúl de Caen en la Gesta Tancredi in expeditione Hierosolymitana (Los hechos de Tancredo en las cruzadas):

“En Maarat, los nuestros cocían a paganos adultos en las cazuelas, ensartaban a los niños en espetones y se los comían asados”

Maarat

Antes de las Cruzadas, en el mismo siglo XI, las malas cosechas en el continente europeo ya habían provocado el canibalismo en territorio francés como relataba Radulfo Glaber, y la miseria de los campesinos era una realidad asfixiante. La diferencia fue la presencia y permisividad de los mandos y como los Cruzados, aunque asqueados por la situación, usaron a su favor la imagen cruel que se había formado de ellos. Más tarde tuvieron que enviar una carta al mismísimo Papa de Roma explicando los horribles actos cometidos y pidiendo perdón.

La reacción de los habitantes de Oriente Próximo se tradujo primero en terror y en la rendición de muchas ciudades árabes con miedo a sufrir las mismas consecuencias. Conocidas son las rendiciones y los tributos de Shayzar, Homs, Trípoli… ciudades que enviaron emisarios llenos de regalos a gran velocidad para protegerse de una posible invasión y ofrecer lo necesario a los francos para que prosiguiesen su camino hacia Tierra Santa, pues estas mismas ciudades no imaginaban que tendrían deseos de quedarse allí. Pero es en la ciudad de Arqa (1099) donde surge por primera vez el efecto contrario, una defensa férrea y tenaz de toda la población, consciente, como narra Amin Maalouf, de que “si se abría una sola brecha, los degollarían a todos como habían hecho con sus hermanos de Maarat o de Antioquía”.

La masacre de Maarat - Canibalismo Primera Cruzada

Esta dicotomía entre las ciudades temerosas de los Cruzados y las que se resistieron destaca aún más las divisiones internas en Siria y como esto ayudó a los Cruzados a emerger como una potencia en la zona. No obstante, la balanza acabo inclinándose hacia la resistencia armada y con la unificación de los emiratos árabes de Oriente Próximo bajo gobernantes como Nur Al Din o Saladino, el miedo y el horror que habían suscitado las masacres de Maarat, Antioquia o Jerusalén, se canalizaron en rabia y ansias de guerra contra el invasor.

Maarat fue la imagen de la barbarie de la guerra y la perdida de humanidad, de un fanatismo religioso atacado por el hambre y que abrió una herida entre Cruzados y árabes que durante siglos se tradujo en venganzas y guerras sin cuartel.

Las Cruzadas vistas por los árabes

Un fascinante relato en el que Amin Maalouf aborda el tema de las Cruzadas desde un prisma muy diferente.
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on pinterest
Pinterest
Share on tumblr
Tumblr
Estudiante de historia en la Universidad de Barcelona y feliz lector de novelas históricas, biografias y otros libros.
Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest

Suscríbete

¿Quieres que te avisemos cuando publiquemos contenido nuevo en la web?

Los datos de carácter personal que nos proporciones serán tratados por Isaac Viejo González como responsable de esta web. La finalidad es la de enviarte nuestras publicaciones, así como promociones de productos y/o servicios (prospección comercial). Tu legitimación se realiza a través del consentimiento. Destinatarios: debes saber que los datos que nos facilitas estarán ubicados en la plataforma Mailchimp, ubicada en Estados Unidos y acogida al Privacy Shield (más información de la política de privacidad de Mailchimp). Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en [email protected], así como el derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control. Para más información consulta nuestra política de privacidad.