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A finales del siglo XI, el Papa Urbano II, convocó en el concilio de Clermont a los reinos cristianos de Occidente a luchar contra el islam en la que pasaría a la historia como la Primera Cruzada. A partir de ese momento, y a lo largo de casi doscientos años, se originarían una serie de guerras santas que arrasarían con el mundo musulmán en su búsqueda por conquistar Jerusalén y recuperar Tierra Santa de manos infieles.
En su obra, Las Cruzadas vistas por los árabes, Amin Maalouf nos enfrenta a una perspectiva totalmente diferente a la que habitualmente conocemos, y nos invita a reflexionar en un título tratado con rigor y amenidad, con respecto a una visión muy necesaria para comprender un momento de la historia cuyas repercusiones perduran hasta el día de hoy. Asedios, batallas, traiciones,... un relato enérgico y veraz que por momentos nos asalta con la grandiosidad de la mejor novela épica.

Amin Maalouf, escritor y periodista franco-libanés, autor de grandes novelas históricas como León el Africano o Samarcanda, aborda en Las Cruzadas vistas por los árabes (Alianza Editorial), doscientos años de Cruzadas (1096-1291) desde el punto de vista árabe, siempre con rigurosa imparcialidad, analizando y exponiendo las fuentes históricas de la época y los textos de quienes vivieron de cerca aquellos tiempos cruciales para Oriente próximo y Europa.

El Papa Urbano II pregona la Primera Cruzada

Durante el verano del año 1096, el sultán Kiliy Arslan, acostumbrado a luchar contra los rum, nombre con el que se denominan en las fuentes árabes a bizantinos o romanos de Oriente, se entera de la llegada de unos refuerzos inesperados que el Basileo Alejo I Comneo ha conseguido para la reconquista de Nicea y Anatolia. Estos refuerzos, liderados por Pedro el Ermitaño, serán la indisciplinada vanguardia del verdadero ejército cruzado que alcanzará Tierra Santa un año después en lo que conocemos como Primera Cruzada.

Este breve resumen del texto que da pie a La Invasión, la primera parte de las seis que consta el libro, nos permite conocer los tres bandos principales que a partir de ese momento quedarían enfrentados: El imperio Bizantino, los Cruzados o Frany, por ser de origen franco la mayor parte de ellos, y los árabes, kurdos, turcos y otros pobladores de Oriente próximo. Decir que las Cruzadas se reducen a los conflictos entre estos tres frentes sería un completo error y son muchas las ocasiones en las que Amin Maalouf subraya cómo las traiciones y las intrigas son el pan de cada día dentro de los propios condados francos y de los emiratos selyúcidas y sirios. Estos últimos, acostumbrados a las disputas sucesorias, pondrán en peligro la supervivencia del mundo árabe en diversas ocasiones pactando con francos y bizantinos.

Es esta una obra que nos atrapa desde el primer momento, por supuesto por la capacidad narrativa y didáctica de un autor cuya prosa es una autentica maravilla, pero principalmente por los acontecimientos descritos y lo novedoso del punto de vista desde el que se nos presenta la historia de las Cruzadas. Una historia que por lo general estudiamos a partir de textos y fuentes occidentales y que nos permite contrastar y analizar desde una perspectiva totalmente diferente.

La conquista de Jerusalen
Toma de Jerusalen por los Cruzados, por Émile Signol (1847)

Llegamos así, al fin de la primera parte con el capítulo Los Caníbales de Maarat, una masacre acaecida en la propia ciudad que da nombre al suceso perpetrado por los famélicos cruzados. La veracidad de los relatos y el gran número de fuentes que se conservan por parte de ambos bandos dejan a la posteridad declaraciones como la de Alberto de Aquisgrán:

 “¡A los nuestros no les repugnaba comerse no sólo a los turcos y a los sarracenos que habían matado, sino tampoco a los perros!”

El malestar es generalizado en uno y otro lado, pero los hechos de Maarat (1098) han marcado irremediablemente la visión de los árabes hacia los francos, y el uso del término “bárbaros” se ha generalizado para designar las represalias que sufren los que no se postran ante ellos. La rendición de muchas ciudades sirias en manos francas es inminente por el miedo a la destrucción y será la caída de Jerusalén el año 1099 la guinda de la ocupación.

Es aquí donde Maalouf profundiza en los intercambios culturales y tecnológicos que se suceden entre árabes y francos. Grandes ejemplos son la mensajería con palomas, los avances en medicina y arquitectura, los nuevos cultivos y avances en agricultura, la fabricación del papel y un largo etcétera de invenciones árabes que en este momento cruzan el Mediterráneo para dirigirse hacia costas occidentales. Los grandes beneficiarios a nivel comercial serán las repúblicas mercantiles italianas y los puertos con rutas a oriente que se enriquecerán con la inclusión de estas nuevas y preciadas mercancías.

Entre el 1132 y el 1187 Maalouf nos presenta tres figuras claves para el renacer árabe: el Atabeg Zangi, que conquistó el condado de Edesa (1144) y unificó bajo su mando Alepo y Mosul, haciéndose con gran parte de Siria; el sultán Nur Al Din que unió toda Siria (1154) bajo una sola familia y marcó el camino de la Yihad, y finalmente Saladino, el gran sultán que uniría Siria y Egipto (1183) en la causa común contra los francos, lograría conquistar Jerusalén (1187) y ocupar gran parte de los territorios cruzados.

La figura de Saladino, elocuentemente admirada y romantizada por ambos bandos gracias a su enorme generosidad y su sentido de la justicia como gobernante, le llevan a ser una de las figuras más atractivas y enigmáticas de las Cruzadas y es en El Libro De Saladino, de Tarik Alí, donde encontramos una de las formas más amenas para descubrir su figura mediante una fabulosa novela histórica.

Son 50 años de avances y expansión hasta llegar a un punto muerto –La Tregua (1187-1244)-, en el que la convivencia comercial y cultural entre francos y árabes es cada vez más real y figuras como Saladino y su sucesor Al Adel abogan en favor de la tolerancia y el fin de la guerra, ideas que perviven mucho después de sus muertes y que no desaparecerán hasta la llegada de los gobernantes mamelucos, quienes doblegarán finalmente los últimos bastiones de los cruzados y protagonizarán el asedio de Acre en 1291. La Torre Maldita: la última batalla por Tierra Santa, de Roger Crowley, es un título que recomendamos enormemente para conocer más a fondo este capítulo fundamental y definitivo de la historia de las Cruzadas.

Murallas de Acre defendidas por Las Cruzadas durante el ataque de musulmanes
Asedio de Acre

Leer Las Cruzadas vistas por los árabes es sumergirse en años de estudio e investigación por parte de su autor, cuyo enorme conocimiento queda reflejado en un magnífico texto que nos ofrece además una ingente cantidad de fuentes y deja las puertas abiertas para que los más curiosos e interesados en el tema puedan seguir indagando y profundizando en los entresijos de uno de los períodos históricos claves del Medievo. Finalmente, Amin Maalouf, cierra su obra con un epílogo final en el que nos invita a detenernos con atención en la caída de Constantinopla y en cómo los musulmanes, antes invadidos y ocupados, acabaron en 1529 a las mismas puertas de Viena.

Las Cruzadas vistas por los árabes

Un fascinante relato en el que Amin Maalouf aborda el tema de las Cruzadas desde un prisma muy diferente.
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Estudiante de historia en la Universidad de Barcelona y feliz lector de novelas históricas, biografias y otros libros.
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