Un buen día, se acabaron las guerras cántabras, toda la Hispania quedó pacificada. Augusto se dedicó a fundar ciudades a imagen y semejanza de Roma, como Bracara (Braga), Emérita (Mérida), Astúrica (Astorga) y otras, a donde los nativos tendrían que ir desde entonces, a resolver sus asuntos con la Administración, renovar el DNI y esas cosas.
El contraste entre los antiguos y escuetos “castros” y estas ciudades, con fuentes, termas, teatros, juegos, bares, tiendas y edificios impresionantes, debió de ser tremendo. Después de un finde en Astúrica, regresar al frío y oscuro castro debía de ser bastante depre. Supongo que más de un hijo e hija adolescente, antaño de pura cepa celta, terminaría preguntando al progenitor: ¿Papi, nos hacemos romanos? El caso es que los romanos nos dieron tantas cosas, que al final, bromas aparte, sí que nos hicimos romanos, más romanos que nadie.

En Somos Romanos se repasan los aspectos cotidianos, desde el sexo hasta la sanidad, la política o el urbanismo, en los que seguimos siendo romanos. Por cierto, Somos Romanos: Descubre el romano que hay tí (Edaf, 2019), un estupendo libro que aprovecho para recomendar… pero hoy de lo que quiero hablar no es de lo que los romanos han hecho por nosotros, como se dijo en la Vida de Brian, sino que imaginemos cosas básicas, fundamentales de nuestro día a día, que son más romanas que la proverbial loba.

Sin ir más lejos, un par de ejemplos de romanidad de andar por casa. Los abogados de todo el mundo lo saben. Saben latín. El latín no sólo no está muerto, sino que se habla en todo el mundo. Da igual que estés en Oackland, Nueva Zelanda o en Nimes… se utilizan las mismas frases latinas para definir nuestros derechos y nuestra forma jurídica, desde Ab intestato, hasta Modus Operandi, pasando por In dubio pro reo, nemo est supra legis, Habeas Corpus y un montón de términos más, el latín se habla cada día en las cortes de justicia de todo el mundo. Incluso en continentes que los romanos nunca imaginaron ni siquiera que existieran…

Guerras cántabras hispania
Emboscada Astur

Lo que quiero explicar es que los europeos no descendemos de etnias concretas. No somos celtas, ni íberos, ni magiares o godos. Somos el producto de miles de años de guerras y mezclas. Somos mestizos, mestizos orgullosos que lo que tenemos como origen común es una institución, no un fenotipo, no una sangre. La institución que tenemos en común los europeos, es el Derecho, romano por supuesto. El entender que nadie está por encima de la ley. El comprender que, como dijo Cicerón, somos esclavos de la ley para poder ser libres, y que ningún hombre libre puede permitir un poder que se sitúe por encima de la ley.

Si Roma no hubiera existido, tal vez no seríamos -en principio- iguales ante la ley. A lo mejor, no seríamos inocentes hasta que se demostrara lo contrario, no tendríamos derecho a un juicio justo, ni a un abogado ni a ser juzgados ante nuestros iguales, ni a recurrir una sentencia que considerásemos injusta.

El Derecho es más fuerte que la piedra de los monumentos y eso que en Hispania, hay restos románicos y góticos en el norte, andalusís en el sur, fenicios en el este y… en el oeste, portugueses, pero en todas partes, en cada rincón y pueblo de nuestra península, hay restos de lo romanos que somos desde hace mucho, mucho tiempo. En Lugo, Gijón, Mérida, Zaragoza, Complutum, Forua, en Vizcaya, por supuesto que en Tarraco, Cartagena, Córdoba, Toledo, Baelo Claudia… lo que vertebra a España, es la romanidad. Lo romanos que somos.

Acueducto de Segovia - Somos Romanos - Paco Álvarez
Acueducto de Segovia

No sólo para defender la justicia o para poner en valor nuestro patrimonio sirve nuestro idioma romano. Hace muchos años, en 1909, un señor decidió fabricar coches. Era alemán y se apellidaba Horch, fue a registrar su apellido como marca y resultó que ya estaba registrado por otro fabricante de coches, así que decidió que sus coches se llamarían con la traducción de su apellido al latín. ¿Cómo se dice Horch en latín? Audi, que en español significa: Escucha, oye… Por cierto, necesito coche nuevo, lo digo por si alguien conoce a alguien para un descuentito en Audi. Un Seat Tarraco también me vale. En realidad, cualquier coche con nombre romano. Bueno, un Opel Corsa, no necesariamente, que tengo mucha familia…

Bromas aparte, hay muchas cosas y marcas romanas en nuestro modernísimo mundo. De pies a cabeza: las zapatillas ASICS, cuyo nombre es un acrónimo que significa Anima Sana In Corpore Sano. Y nos ponemos zapatillas porque somos romanos. Si no fueramos romanos, el SPA, acrónimo de Salus Per Aqua, no nos relajaría. Si no fuéramos romanos no utilizaríamos expresiones o palabras como A priori, Infraganti, Vox populi, In Vino Veritas, Quid Pro Quo (Agente Sterling)… Si no habláramos latín no usaríamos palabras como Alias, Hostia (que significa víctima sacrificial), Angustia -que significa paso estrecho- Campus, Hipoteca (sí, es latín y quiere decir garantía). También hay otras palabras chulas como Cena, Piscina, que viene de Piscis (peces), Taberna, Securitas… y también Prosegur. Exit, la salida de los cines está en latín. Vino, Venus… Álbum, Coito, Barba, Sui Generis, Viceversa, Idem, Cultura… Et Cetera

¿Alguien ha dicho vino? El vino ya se cosechaba en Hispania desde siempre, pero los romanos fueron los que lo convirtieron en un negocio mundial, montando bodegas con fábricas de ánforas y adaptando el barril celta para el transporte de grandes cantidades. Las viñas hispanas se plantaron en otros sitios del Imperio, como en la zona de Burdeos, donde no había nada de esto y, mil quinientos años más tarde, Hernán Cortés mandó que se llevaran vides a América, para producir vino en Nueva España, y eso salvó el vino de desaparecer.

Mosaico Romano Vid
Uno de los muchísimos mosaicos romanos relacionados con el vino que existen

Cuando hace dos siglos la plaga de la filoxera destruyó completamente los viñedos de Europa y de casi todo el mundo, incluso de Australia, las nietas de las cepas que habíamos plantado en América, que habían sobrevivido en el recóndito Chile y en la Argentina, permitieron que el vino siguiera existiendo en la Tierra. Todas las vides que hay hoy en el mundo, son herederas de aquellas. Fijaros qué importante fue que los españoles hiciéramos como los romanos y lleváramos el vino más al oeste… De no haber sido por Hernán Cortés, ya no habría vino en el mundo. Porras.

Pero no sólo es el vino, también es romano el perfume… la ciudad de Colonia en Alemania se llama así porque fue una colonia romana. La acepción de perfume se origina en el “Agua de Colonia”, fórmula inventada casualmente en esa ciudad por el italiano Giovanni Maria Farina en 1709 y que consiste en una mezcla de etanol con aceites esenciales. El nombre quedó como genérico y sinónimo de perfume algo más ligero que el perfume tradicional, y por eso el agua de colonia se llama agua de colonia. Si nos ponemos colonia, nos estamos poniendo un poco de Roma, porque Roma está en todas partes.

Vista de Toledo - Somos Romanos
Vista de Toledo

Hoy, hay Roma y romanos en los cinco continentes. Los españoles fuimos los que llevamos en nuestras mochilas Roma a un continente con el que ningún romano, ni harto de vino, soñó, y que hoy tiene ciudades con nombres romanos como Mérida, Salamanca, Medellín, Toledo… Toletum, conquistada y reconstruida por Marco Fulvio Nobilior en el 193 a.C. ¿Sabéis que hay en el mundo 43 ciudades y pueblos que se llamen Toledo? Están repartidos por cuatro continentes (Incluyendo África) y siete países?  Hay 3 Toledos en Filipinas y 11 en EE.UU.  En vez de Españoles por el mundo podría hacerse una serie que se llamara ciudades españolas por el mundo…

Flavio Josefo (37-100), el historiador del siglo I dijo:

«Los que antaño fueron llamados hispanos, etruscos o sabinos, ahora son denominados romanos».

Y tú y yo, querido lector, sabemos que es verdad.

Somos Romanos

Descubre el romano que hay en tí en el libro Somos Romanos de Paco Álvarez, un título que sorprende y divierte a partes iguales.
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Paco Álvarez, publicista desde siempre, es investigador, y flamante Geógrafo e Historiador, además de pequeño empresario, presentador y tertuliano, poeta, comisario de exposiciones y padre de familia, no necesariamente en ese orden. Ha trabajado en quince países de dos continentes como responsable de comunicación en Agencia para algunas de las compañías más importantes (Airbus, Banco Santander, Benetton, Cartier, Chivas Regal, Colgate, Peugeot, Philips, Repsol). En distintos proyectos culturales, ha colaborado, entre otros, con la Agrupación de Infantería de Marina de Madrid, Discovery Channel, La 2 de RTVE, National Geographic Channel, El Toro TV, Radio 4G, Radio Inter y con personalidades como Milos Forman, Kerry Kennedy, Yvonne Blake, etc. Paco Álvarez es autor entre otros, de Somos romanos y ahora nos presenta Estamos Locos estos romanos, la historia de cómo nos convertimos precisamente, en romanos. Una visión fresca y entretenida sobre nuestra Historia Antigua. Podéis encontrarlo en redes en: Twitter: romanos_somos Instagram: pacoalvarez.romano

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