Hace unos mil seiscientos años, una mujer nacida en la provincia de Gallaecia, posiblemente en el Bierzo, escribió un libro de viajes, explicando su peregrinaje desde Hispania hasta Tierra Santa. Su historia es un poco una metáfora de lo que les ha ocurrido a las mujeres en la crónica de los años, en la Historia escrita por los varones, con un agravante, Egeria fue la primera escritora hispana que conozcamos, pero incluso ahora, su figura no es reivindicada como debiera. Tal vez por ser mujer, por ser hispana y por ser religiosa… Pero ¿quién es Egeria?

No sabemos casi nada de Egeria, ni cuándo ni dónde nació. Casi la única referencia importante que tenemos sobre ella es una carta de un tío, San Valerio, que en una misiva que manda a unos monjes de El Bierzo, la menciona como escritora nacida en esta provincia de Gallaecia y como autora de un itinerario, que es como una guía de viajes, un poco desfasada por el paso del tiempo en cuanto a comercios, restaurantes, etc… de su ruta al otro lado del Mediterráneo. Allí empieza nuestra búsqueda de Egeria. San Valerio dice que siendo occidental, Egeria fue conocida en todo Oriente. O sea, desde aquí hasta el fin del mundo cristiano, vamos que fue famosa en su siglo. También otro señor, Pedro el Diácono (1107-1140) menciona a Egeria en su Liber de locis sanctis, pero sin añadirnos datos útiles sobre ella. Lo que se dijo acerca de Egeria fue que:

“Hallamos más digna de admiración la constantísima práctica de la virtud en la debilidad de una mujer, cual lo refiere la notabilísima historia de la bienaventurada Egeria, más fuerte que todos los hombres del siglo”.

Retrato de Egeria
Retrato de Egeria

La verdad es que Egeria, como cualquier mujer, no se queja de nada en ninguna parte de su libro, ni da ninguna impresión de ser débil, más bien al contrario. Habría que ver si este Valerio tenía media torta… Por otra parte y para hacerlo todo más difícil, ni siquiera sabemos a ciencia cierta cómo se llamaba Egeria. En las distintas versiones que se conservan de la carta de San Valerio, se la llama de manera distinta: Aetheria, Echeria, Etheria, Heteria, Eiheriai o Egeria. Esta última forma es la más popular, por estar repetida en un anónimo del siglo VIII donde se catalogan los libros (perdidos) de la biblioteca de un monasterio francés donde se incluía uno referenciado como el Itinerarium Egerie abbatisse o Itinerario de la abadesa Egeria, que posiblemente sea nuestro libro en cuestión, pero del que no teníamos ninguna copia.

Lo que completa esta metáfora sobre «la mujer» en general y sobre la mujer española en particular es que hasta el siglo XX no conociéramos realmente su obra, y que cuando apareció fue atribuida antes a una francesa, cómo no, a Silvia de Aquitania. No podía permitirse que el libro más antiguo escrito en occidente por una mujer resultara haber sido escrito por una Hispana, raza cruel.

Lo que me recuerda la anécdota que cuentan de Eugenia de Montijo, emperatriz y esposa de Napoleón III, quien preguntada por una dama francesa sobre de qué manera vestían las mujeres españolas, Doña Eugenia le contestó muy seria: «Las mujeres españolas, señora, se visten de emperatrices de Francia». Pa’ que vuelvas.

Egeria - Los viajes de Egeria por Oriente

Por cierto, que Eugenia de Montijo era amiga de Próspero Merimée (1803-1870) a quien relató la historia de amor trágico entre un soldado, un torero y una cigarrera en Sevilla, historia que Merimée escribió y a la que Georges Bizet (1838-1875) posteriormente puso música, componiendo la magnífica y popular ópera Carmen (toreador, toreador). Carmen, otra hispana eterna, aunque ésta a lo mejor no existió salvo en el papel y las notas musicales…

Volviendo a nuestra Egeria, hasta 1884 solo conocíamos la carta de Valerio y la mención de Pedro al respecto de la buena señora, pero ese año se encontró en la Biblioteca della Confraternità dei Laici, en Arezzo (Italia), un códice de 37 folios que constaba de dos partes: unos himnos de San Hilario de Poitiers (nacido en el 315) y una segunda parte incompleta que narra un viaje a Tierra Santa. ¡Anda! ¿será el nuestro? Como dijimos se atribuyó a una francesa y ahí habría terminado la historia pero… el manuscrito provenía del monasterio de Montecassino y había sido trasladado a Arezzo a finales del siglo XVI. El monasterio de Arezzo fue clausurado por orden de Napoleón I en 1801 y su biblioteca trasladada a la confraternidad de los laicos ya mencionada. ¡Afortunadamente!, ya que si el manuscrito se hubiera quedado en Montecassino habría sido destruido junto con todo el monasterio, en la Segunda Guerra Mundial.

Así es que por santa casualidad nos llegó el manuscrito hasta nuestros días, aunque todavía no sabíamos que era el nuestro. Finalmente, en 1903 el historiador y filólogo también francés Marius Fèrotin atribuyó ya sin duda el libro a la hispana Egeria, por fin, aunque de la lectura del mismo no queda nada claro que Egeria fuera monja o abadesa. Evidentemente, era muy religiosa y tenía suficiente dinero como para hacer la peregrinación. Incluso se ha comentado si a lo mejor era noble, aunque el latín en el que escribe es muy poco clásico y más bien popular. Muy hispano. De momento no sabemos mucho más de nuestra primera escritora, hace falta estudiar e investigar más sobre la primera mujer hispana que escribió un libro que conozcamos, hace tanto, tanto tiempo. Hace falta que los investigadores se pongan en serio a buscar más datos sobre esta mujer y que se le rinda el tributo que se merece. Ni siquiera sabemos el título de su obra, ya que falta justo el principio…

…en cambio el final del manuscrito casi perdido, supone un llamamiento a recuperar la figura de Egeria, nuestra primera escritora:

“Si además podré conocer otros lugares, lo referiré a vuestra caridad; o yo misma presente, si Dios se digna concedérmelo, o ciertamente os lo comunicaré por escrito, si otra cosa me viene al espíritu. Entretanto, señoras mías y luz de mi vida, dignaos acordaros de mí, sea que esté viva, o sea que haya muerto”.

«Dignaos acordaros de mí».

Así lo haremos, Egeria. Te lo prometemos.

Romanos de Aquí

Descubre más sobre Egeria y muchos otros romanos que nacieron aquí mismo, en Hispania, de la mano de Paco Álvarez...
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Paco Álvarez, publicista desde siempre, es investigador, y flamante Geógrafo e Historiador, además de pequeño empresario, presentador y tertuliano, poeta, comisario de exposiciones y padre de familia, no necesariamente en ese orden. Ha trabajado en quince países de dos continentes como responsable de comunicación en Agencia para algunas de las compañías más importantes (Airbus, Banco Santander, Benetton, Cartier, Chivas Regal, Colgate, Peugeot, Philips, Repsol). En distintos proyectos culturales, ha colaborado, entre otros, con la Agrupación de Infantería de Marina de Madrid, Discovery Channel, La 2 de RTVE, National Geographic Channel, El Toro TV, Radio 4G, Radio Inter y con personalidades como Milos Forman, Kerry Kennedy, Yvonne Blake, etc. Paco Álvarez acaba de publicar Romanos de Aquí: Historias estupendas de los romanos nacidos en Hispania y es autor, entre otros, de Somos romanos y ahora nos presenta Estamos Locos estos romanos, la historia de cómo nos convertimos precisamente, en romanos. Una visión fresca y entretenida sobre nuestra Historia Antigua. Podéis encontrarlo en redes en: Twitter: romanos_somos Instagram: pacoalvarez.romano

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