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La historia esta poblada de personas extraordinarias cuyas vidas llenan las páginas de libros y biografías, inspiran obras de la literatura universal o son llevados al cine una y otra vez. Sus nombres pasan a formar parte del saber popular, y los actos de los que fueran protagonistas se estudian y reinterpretan en continuas publicaciones.
Sin embargo, a lo largo de la historia también encontramos multitud de personas anónimas cuyos relatos nos inspiran e iluminan, tanto o más, que los grandes personajes. Estas historias menores nos ayudan a acercarnos al pasado de una manera muy diferente, y aportan una visión, en ocasiones, más veraz e interesante que la de los grandes políticos, generales y pensadores cuyas vidas se desarrollan en un orbe muy superior al de los simples mortales.
Virginia Hall es una de estas personas cuya fascinante historia ha sido salvada del olvido por Sonia Purnell en su último libro Una mujer sin importancia (Crítica, 2020), una narración tan absorbente que difícilmente podrás quitártela de la cabeza.

Virginia Hall siempre fue una joven testaruda. Le gustaba vestir pantalones, montar a caballo y cazar,… y lejos de lo que su madre tenía pensado para ella, lo último que deseaba era un marido y una vida convencional.

Haber nacido en una familia acomodada le abrió las puertas de las mejores universidades donde, en una época en la que ser mujer no era precisamente una ventaja, demostró poseer una gran capacidad intelectual y convenció a su padre para terminar sus estudios en Europa.

Su sueño era el de desarrollar una carrera en el Servicio Exterior estadounidense pero, a pesar de todos sus esfuerzos, terminó siempre relegada al puesto de secretaria. No obstante, jamás se desanimó y continuó intentándolo hasta que, con apenas 27 años, vivió la peor experiencia de su vida cuando se disparó accidentalmente en un pie mientas cazaba en las marismas cerca de Esmirna, en Turquía. A pesar de que las heridas no eran de gravedad, cuando finalmente pudo recibir asistencia médica la gangrena se había extendido por su pierna y la única manera de salvar su vida fue la amputación. El dolor la perseguiría durante el resto de su vida, a pesar de lo cual, la terrible experiencia sirvió para fortalecer aún más su determinación y su carácter.

Volvió a Estados Unidos donde, además de recuperarse de la herida y el trauma que supuso el accidente para ella, Virginia comenzó a entrenar y ejercitar con el fin de disimular su cojera. Cuando finalmente se vio recuperada intentó volver a su vida anterior y continuar trabajando para alcanzar su sueño pero, de nuevo, toparía contra un muro. A su condición de mujer ahora se sumaba que el Servicio Exterior estadounidense no admitía mutilados entre sus miembros. Desilusionada y agotada decidió volver a París, donde había vivido algunos de los días más felices de su vida.

Virginia Hall
A pesar de ser uno de los espías de mayor éxito durante la Segunda Guerra Mundial su historia se ignoró durante todos estos años.

Durante todo este tiempo, Virginia vivió de cerca el ascenso de los nacionalismos en Europa y cuando en 1940 Alemania invadió Francia, no lo dudó y se ofreció como voluntaria para conducir ambulancias y socorrer a los heridos en el frente. Meses después, las circunstancias la llevaron a conocer a un agente del Servicio Secreto Británico que quedó profundamente impresionado por su coraje y valentía, y la recomendaría a sus superiores para infiltrarse como agente secreto en Francia.

Este fue el comienzo de la joven que pasaría a la historia como la espía más buscada por la Gestapo, por ser la primera mujer en lograr internarse como agente secreto de la SOE en la Francia ocupada y coordinar el trabajo de los líderes locales de la Resistencia. “Aquello fue un verdadero acto de fe en sus habilidades, que durante tanto tiempo habían sido menospreciadas o ignoradas”, comenta Sonia Purnell. Su vida a partir de ese momento cobró sentido.

En un principio Victoria se infiltró como periodista y comenzó a informar a Londres de los movimientos de las tropas alemanas, a organizar actos de sabotaje contra unidades militares, líneas ferroviarias y comunicaciones, pero sobre todo a organizar y reclutar nuevos miembros para la Resistencia. Una vida que en varias ocasiones estuvo a punto de costarle la vida y de las que, frente a todo pronostico, siempre consiguió salir airosa.

«Esta mujer que cojea es una de las más valiosas agentes de los aliados en Francia, y debemos encontrarla y destruirla.»

Virginia Hall, protagonista de Una mujer sin importancia

Con los años, Victoria terminaría trabajando para la CIA, pero su increíble contribución a la victoria aliada sobre la Alemania nazi nunca sería reconocida del todo. Ya en Estados Unidos, sus compañeros de la Agencia la marginaron durante años al sentirse amenazados por sus grandes logros, y su historia jamás llegó a recibir la resonancia que merecía. ¿Cómo es posible que la mayoría de nosotros no hayamos oído hablar nunca de la increíble historia de Virginia Hall?

Su facilidad para trabajar con animales de granja le permitió camuflarse bajo la apariencia de una humilde granjera.

Sonia Purnell ha logrado tejer en Una mujer sin importancia, una trama tremendamente adictiva, repleta de acción y con una carga de intensidad tal que en ocasiones nos hace olvidar que nos encontramos frente a una historia real y no una simple novela de espías. Una obra que se apoya en una rigurosa investigación de más de tres años que llevaría a Purnell a consultar multitud de documentos, incluso en las instalaciones de la CIA en Landley. Un título que, gracias a un estilo narrativo que en ocasiones roza lo periodístico por su nivel de detalle y realismo, nos adentra en una experiencia vital tan terrible como fascinante.

Virginia hall

Cuántos de nosotros, frente al horror que supuso la Segunda Guerra Mundial, y ante la permanente perspectiva de la tortura y la muerte, seríamos capaces de actuar con la misma valentía y determinación que lo hizo nuestra protagonista, Victoria Hall, y toda una generación de hombres y mujeres que lo arriesgaron todo en su lucha contra el fascismo.

Por fin llega hasta nosotros la historia de Virginia Hall, una mujer sin importancia cuyos logros cambiarían el curso de la historia y cuya historia nunca debió haber sido olvidada.

Una mujer sin importancia

La fascinante historia de la espía más buscada por la Gestapo.
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Apasionado por la Historia y creador del proyecto Libros de Historia. Realizador audiovisual y editor de video en StudioKrrusel. Diseñador web y experto en marketing audiovisual en Independencia Digital. También en @mejoreslibrosdehistoria en IG y @libroshistoria en FB.
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